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San Juan

Advierten una caída del 40% en el consumo de frutas y hortalizas

Sergio López, presidente de la Sociedad de Chacareros Temporarios de San Juan, describió una temporada otoño-invierno entre las más difíciles de los últimos años. La caída de las ventas, los cambios en los hábitos de consumo y la incertidumbre económica golpean al productor. 

Por Redacción Delsur
Advierten una caída del 40% en el consumo de frutas y hortalizas

El campo sanjuanino atraviesa un momento complejo. Detrás de las frutas y verduras que llegan a las verdulerías, los comercios y las mesas de las familias hay productores que deben sostener sus costos, adaptarse a los cambios del mercado y encontrar la manera de seguir trabajando en un contexto económico que no les da tregua. La caída del consumo se convirtió en una de las principales preocupaciones del sector y encendió las alarmas entre quienes viven de la actividad hortícola.

La situación fue expuesta por Sergio López, presidente de la Sociedad de Chacareros Temporarios de San Juan, la entidad que tiene su sede en el Mercado Concentrador de Rawson y que desde hace más de cinco décadas acompaña a los productores de la provincia.

El dirigente describió un panorama difícil para el sector y calificó la última temporada otoño-invierno como una de las más complicadas que recuerda. Ahora, las expectativas están puestas en la primavera-verano, una etapa que trae nuevos productos y que podría ofrecer mejores condiciones para recuperar las ventas.

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UNA TEMPORADA QUE DEJÓ PREOCUPACIÓN

El cierre de la temporada otoño-invierno encontró a los productores con un balance desfavorable. Según explicó López, no se trató de un único problema, sino de una combinación de factores que terminó profundizando las dificultades de una actividad que ya venía golpeada.

Uno de los datos que más preocupa es la retracción del consumo. De acuerdo con lo señalado por el presidente de la entidad, el sector viene siguiendo la situación junto con otras organizaciones y advierte una caída cercana al 40% en el consumo de frutas y hortalizas a nivel nacional.

La disminución de las compras repercute directamente en la comercialización y en los ingresos de los productores. Cuando las familias reducen sus gastos, los alimentos frescos también sienten el impacto, y esa menor demanda se traslada a toda la cadena: desde el chacarero que trabaja la tierra hasta quienes comercializan la mercadería.

“Ha sido uno de los inviernos más trágicos vividos”, resumió López al describir la temporada que acaba de terminar.

El panorama genera incertidumbre en un sector que necesita vender su producción para sostener la actividad y preparar los próximos ciclos agrícolas. A la menor demanda se suman las dificultades económicas generales, que complican todavía más la planificación de los productores.

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CAMBIAN LOS HÁBITOS Y EL PRODUCTOR DEBE ADAPTARSE

Para López, la crisis no puede explicarse únicamente por la situación económica. También hay transformaciones sociales y culturales que modificaron la manera en que las familias compran y preparan sus alimentos.

El dirigente observó que los cambios en las rutinas cotidianas y la menor dedicación a la cocina tradicional repercuten en la demanda de determinados productos. Las preparaciones caseras que antes requerían una mayor variedad de verduras van perdiendo espacio frente a otras alternativas más rápidas.

Esa transformación representa un desafío adicional para los chacareros, especialmente para aquellos que llevan décadas trabajando con las mismas modalidades de producción y comercialización.

“Uno tiene que adaptarse, pero estos cambios les cuestan mucho más a los productores mayores”, explicó.

La renovación generacional aparece, en ese sentido, como otro de los interrogantes del sector. Mientras los productores jóvenes pueden encontrar nuevas formas de comercializar o diversificar su actividad, quienes llevan muchos años dedicados al trabajo agrícola enfrentan mayores dificultades para modificar sus hábitos y estrategias.

La preocupación no es menor para San Juan, donde la producción de frutas y hortalizas forma parte de la actividad económica y de la identidad de numerosas familias. Sostener a los pequeños productores significa también preservar fuentes de trabajo y una tradición productiva que se transmite de generación en generación.

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PRIMAVERA-VERANO, LA ESPERANZA PARA RECUPERAR LAS VENTAS

Con el invierno terminado, las expectativas están puestas en el comienzo de un nuevo ciclo. La primavera y el verano traen una renovación de la oferta hortícola y frutícola, con productos de temporada que pueden mejorar la disponibilidad y favorecer una reducción de los precios.

López señaló que el cambio de estación permitirá la llegada de una mayor variedad de frutas, entre ellas duraznos, ciruelas y damascos, además de una oferta renovada de productos de las huertas sanjuaninas.

También anticipó que noviembre podría marcar un cambio en los valores de algunas verduras, como el tomate, el zapallito y la calabaza, a medida que avance la nueva temporada.

El dirigente destacó que la fruta disponible en esta época no siempre es de producción local. Productos como las manzanas y parte de los cítricos llegan desde otras regiones del país, mientras que la producción sanjuanina comienza a ganar protagonismo con el avance de su calendario estacional.

Por eso, el sector espera que la renovación de la oferta permita encontrar mejores precios y genere condiciones para recuperar parte del consumo perdido.

El desafío, según planteó López, es que las familias vuelvan a incorporar frutas y verduras a sus compras habituales. Para los productores, una mayor demanda no solo representa más ventas: también es una condición necesaria para sostener el trabajo y darle continuidad a la actividad.

UN MERCADO QUE CRECIÓ JUNTO A LOS PRODUCTORES

En medio de este escenario, el Mercado Concentrador de Rawson representa uno de los principales puntos de encuentro de la actividad hortícola sanjuanina. Su historia comenzó en 1974, cuando un grupo de productores decidió organizarse para resolver una necesidad concreta: contar con un espacio donde comercializar su producción.

Con el paso de los años, aquella iniciativa se transformó en una institución que amplió sus instalaciones, sumó servicios y se convirtió en una referencia para productores, comerciantes, intermediarios y consumidores de distintos puntos de la provincia.

Actualmente, la Sociedad de Chacareros Temporarios cuenta con más de 350 socios, más de 30 empleados, seis naves de comercialización y alrededor de 250 puestos exteriores destinados a distintos rubros comerciales.

Las dimensiones y la diversidad de actividades llevaron a López a describir al mercado como una verdadera ciudad, en la que conviven el trabajo de los productores, la actividad comercial y los servicios destinados a quienes concurren diariamente.

El crecimiento también se refleja en las propuestas que la entidad organiza durante el año. Los festejos de aniversario, las actividades de fin de año y otras iniciativas tradicionales forman parte de una agenda que busca acercar el mercado a las familias sanjuaninas y fortalecer el vínculo con la comunidad.

EL PROYECTO DE SEGUIR CRECIENDO

Pese a las dificultades económicas, la institución mantiene sus planes de expansión. López adelantó que existen proyectos para incorporar nuevos puestos y ampliar la variedad de productos disponibles.

La idea es que el mercado no sea solamente un lugar para comprar frutas y verduras, sino un espacio comercial más amplio, con nuevas alternativas para quienes se acercan a realizar sus compras.

La iniciativa todavía forma parte de los proyectos a futuro, pero refleja la intención de seguir desarrollando una estructura que nació de la organización de pequeños productores y que hoy tiene un alcance provincial.

La apuesta consiste en sumar propuestas sin perder de vista el objetivo original: ofrecer un ámbito de comercialización para los chacareros y acercar sus productos a los consumidores.

En ese camino, la Sociedad de Chacareros Temporarios busca sostener una historia que comenzó hace más de medio siglo y que tuvo como pilares el trabajo, la organización y el esfuerzo compartido.

UN CONSEJO PARA LOS CONSUMIDORES

Al cierre de la entrevista, López invitó a las familias a acercarse al Mercado Concentrador y aprovechar las posibilidades de compra que ofrece el establecimiento. También recomendó prestar atención a los productos de estación, cuya disponibilidad puede favorecer mejores precios y calidad.

El mercado trabaja de lunes a sábados de 6.30 a 12, mientras que permanece cerrado los domingos . Para quienes quieran recorrer los puestos y elegir entre las distintas opciones, el dirigente aconsejó concurrir temprano.

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