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Política

La nieve récord en la alta cordillera obligó a las mineras sanjuaninas a reprogramar sus campañas de exploración

Las intensas nevadas y las temperaturas de hasta 25 grados bajo cero modificaron los cronogramas de Vicuña, Los Azules y Altar. Las empresas priorizan la apertura de caminos y la seguridad del personal, mientras ajustan sus metas de perforación para la temporada 2026-2027

Por Redacción Delsur
La nieve récord en la alta cordillera obligó a las mineras sanjuaninas a reprogramar sus campañas de exploración

La exploración
minera en la alta cordillera sanjuanina enfrenta una temporada marcada por
condiciones climáticas excepcionales. Las intensas nevadas asociadas al
fenómeno de El Niño obligaron a las empresas a modificar sus cronogramas,
suspender temporalmente perforaciones en las zonas de mayor altitud y
concentrar recursos en la habilitación de caminos y la seguridad de los
trabajadores.

La situación
fue expuesta durante el programa Historias Compartidas, organizado por
la Cámara Minera de San Juan, donde referentes de Geología y Exploración de
Vicuña, Los Azules, Altar y Gualcamayo compartieron los avances de sus
proyectos y las perspectivas para la nueva temporada. Mientras las operaciones
ubicadas en plena cordillera debieron adaptar sus planes, Gualcamayo, emplazado
en la precordillera, no registró impactos climáticos de la misma magnitud.

Vicuña:
menos metros de perforación y un invierno extendido

En el proyecto Vicuña,
que comprende las áreas de Josemaría y Filo del Sol, las condiciones
meteorológicas llevaron las tareas a un escenario que no se registraba desde
hacía décadas. En los campamentos base de Batidero y Vicuña, las temperaturas
descendieron hasta los 25 grados bajo cero, mientras la acumulación de nieve
complicó los trabajos en los sectores de mayor altura.

Según explicó
el geólogo Juan Arrieta, los campamentos principales permanecieron abiertos y
alojaron de manera continua a unas 200 personas. Sin embargo, las perforaciones
ubicadas por encima de los 4.800 y 5.000 metros debieron detenerse a mediados
de julio.

Las
consecuencias también alcanzaron la planificación anual. El Plan Invierno, que se
extendía hasta septiembre, fue prolongado hasta fines de octubre, mientras que
el reinicio de las máquinas perforadoras se postergó para noviembre.

La meta de
perforación pasó de los 65.000 metros alcanzados en la campaña anterior a una
proyección de 55.000 metros para el ciclo actual. El plan contempla la
movilización de ocho máquinas perforadoras y cerca de 150 trabajadores
especializados.

Arrieta resumió
la excepcionalidad de la temporada al señalar: “Ha sido un año atípico, hace
22 años que estoy trabajando ahí y es la primera vez que se muestra así”.

Altar: el
inicio de la campaña depende de los caminos

En Altar, el proyecto
de cobre y oro ubicado a 3.600 metros de altura en Calingasta, las nevadas
también alteraron el calendario habitual. La campaña exploratoria suele
comenzar en octubre, pero las condiciones actuales impiden establecer una fecha
precisa para el inicio de las operaciones.

La geóloga
Jenifer Betancourt explicó que la prioridad es comprobar la estabilidad de los
caminos antes de autorizar el traslado de personal y maquinaria pesada.

“Por las
condiciones climáticas de las que todos conocemos hoy en día, está un poco
complicada la situación. Aún no tenemos una fecha clara de inicio, por lo
tanto, no les podemos decir cuándo vamos a arrancar…”, indicó.

La habilitación
de los accesos será determinante para movilizar los equipos y avanzar con las
perforaciones previstas. El programa contempla alrededor de 15.000 metros,
destinados a estudios hidrogeológicos, evaluaciones geotécnicas de la calidad
de la roca y exploración directa en el sector de Altar Sur.

En la última
campaña, el proyecto generó 78 empleos directos, de los cuales el 49%
correspondió a trabajadores de Calingasta, además de más de 200 puestos
indirectos. Para la temporada 2026-2027, la empresa también proyecta
perforaciones hidrogeológicas y geotécnicas, junto con trabajos exploratorios
orientados a avanzar hacia el estudio de prefactibilidad.

Los Azules:
el trabajo continúa en baja montaña
El proyecto Los Azules,
también ubicado en la cordillera de Calingasta, debió postergar el inicio de
las tareas en altura. En temporadas con condiciones más favorables, los equipos
geológicos comenzaban a subir entre noviembre y diciembre y extendían sus
trabajos de campo hasta avanzado el otoño.

La magnitud de
las nevadas de este invierno modificó ese esquema y desplazó el inicio de las
actividades en altura hacia comienzos del próximo año.

El geólogo
Pedro Cuadras explicó que los esfuerzos están concentrados en la apertura de
caminos y en garantizar condiciones seguras para el tránsito. “Este año
están todos los frentes de trabajo apuntados al camino, a la apertura del
camino y a la seguridad, que las condiciones del camino sean seguras y en la
seguridad del personal”, sostuvo.

La demora en el
acceso a las zonas de exploración no significó, sin embargo, la paralización de
todas las actividades. La empresa mantuvo a su equipo geológico en baja
montaña, con unas 30 personas, entre ellas 14 geólogos y ayudantes.

Durante este
período, los profesionales trabajan en el análisis de datos históricos, la
cartografía regional y la integración de modelos de inteligencia artificial
para identificar y precisar futuros objetivos de exploración.

Cuadras remarcó
que la compañía mantiene sus objetivos, aunque la definición de los próximos
pasos dependerá de las condiciones que encuentren los equipos cuando puedan
acceder a las zonas de mayor altitud.

La
logística, una condición clave para explorar
Las experiencias de
Vicuña, Altar y Los Azules muestran cómo las condiciones climáticas pueden
incidir directamente en los tiempos y los costos operativos de la exploración
minera en alta montaña. La acumulación de nieve, las temperaturas extremas y
las dificultades para transitar por caminos cordilleranos obligan a reorganizar
equipos, extender los operativos invernales y ajustar las metas de perforación.

En este
escenario, la seguridad del personal se convierte en una condición previa para
retomar las actividades en terreno. La apertura de accesos y la evaluación de
su estabilidad determinan cuándo pueden ingresar las máquinas y los
trabajadores a los sectores de exploración.

Pese a las
demoras, las compañías mantienen sus planes de desarrollo. Vicuña ajustó su
objetivo anual de perforación, Altar aguarda condiciones seguras para iniciar
su campaña y Los Azules continúa trabajando en baja montaña para preparar los
próximos objetivos.

La temporada
2026-2027 estará condicionada, en buena medida, por la evolución de las
condiciones meteorológicas y la posibilidad de recuperar los accesos a las
áreas de mayor altitud. El desafío para las empresas será compatibilizar sus
programas de exploración con las exigencias que impone la cordillera, sin
comprometer la seguridad de los equipos de trabajo.

 

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