Radiografía de la salud mental adolescente en Calingasta: entre la esperanza vital y urgencias invisibles en las aulas
Un relevamiento inédito implementado a través del Protocolo Sa.M.A. en cinco colegios secundarios del departamento expone un diagnóstico profundo sobre el bienestar emocional de los jóvenes. Conviven altos niveles de optimismo con señales críticas de sufrimiento psíquico, tensiones cotidianas y barreras para pedir ayuda que interpelan de lleno a la comunidad educativa.

En las
localidades de Barreal, Tamberías y Villa Calingasta, las aulas
secundarias fueron el epicentro de un operativo sociosanitario sin precedentes.
A través de una articulación intersectorial entre los ministerios provinciales
de San Juan, la empresa minera Glencore Pachón y la organización Fundar, se
desplegó el Protocolo Sa.M.A. (Salud Mental en Adolescencias). La iniciativa,
enmarcada en las normativas del Ministerio de Educación y concebida bajo la
perspectiva de los adolescentes como sujetos plenos de derecho a la salud,
abarcó a cinco escuelas de nivel medio.
El dispositivo
digital alcanzó una tasa de finalización del 96,9%, sobre un total de 286
cuestionarios iniciados y 277 completados. La muestra analizada se focalizó en
212 estudiantes de entre 13 y 17 años y 11 meses, con un perfil escolarizado en
instituciones públicas (73,5%) y de jornada completa (66,5%). La receptividad
de los chicos fue contundente: más del 90% consideró que la encuesta abordó
temas relevantes para su vida cotidiana y más del 80% expresó haberse sentido
cómodo al responder.
Puntos
críticos: el sufrimiento que interpela las políticas de cuidado
El diagnóstico preliminar sacó a la luz problemáticas complejas que demandan
atención prioritaria y desarman la idea de que la vida en comunidades
cordilleranas está exenta de graves padecimientos:
•Conductas
sensibles y suicidabilidad: El 22,2% de los adolescentes encuestados manifestó
haber considerado seriamente intentar suicidarse. Entre quienes tuvieron
intención suicida, el 31,9% requirió atención médica tras un intento, y más del
50% señaló no haber recibido ayuda profesional con posterioridad.
•Autolesiones
deliberadas: Un 25,9% refirió haberse lesionado a propósito en el último año,
trepando al 11,8% en casos de repetición crónica (seis o más episodios), lo que
habitualmente opera como un intento de regular el dolor emocional.
•Abuso sexual y
vulnerabilidad: El 11% de los jóvenes (23 casos) reportó haber atravesado
situaciones de abuso sexual, distribuyéndose casi por igual entre ámbitos
intrafamiliares (familiares adultos y de edad cercana) y extrafamiliares
(desconocidos o parejas/exparejas).
•La barrera del
silencio: El 24,53% afirmó explícitamente “no pido ayuda aunque la
necesito”, mientras que un 18,9% expresó requerir un espacio terapéutico
pero no acceder por vergüenza o indecisión.
•Marcadas
brechas de género: Las mujeres menores de 18 años concentran índices más
elevados de ansiedad, depresión, ideación suicida, autolesiones, abuso sexual,
intimidación y sintomatología vinculada a trastornos de la conducta alimentaria
(TCA); en tanto, los varones reportan mejor autopercepción en sus vínculos,
pero mayor propensión al uso problemático de videojuegos.
Implicancias
directas en la formación académica y la convivencia escolar
El bienestar psicológico no corre por un carril separado del rendimiento
pedagógico; por el contrario, los hallazgos demuestran que las dificultades
emocionales inciden de forma directa en el día a día escolar:
1.La escuela y
las tensiones como foco de estrés: Entre los eventos vitales más disruptivos,
las tensiones escolares generan un malestar significativo en el 34,9% de los
alumnos, a lo que se suman los conflictos con amigos/as (35,9%).
2.Impacto
cognitivo y motivacional: Con un 27,4% de prevalencia en niveles elevados de
ansiedad y un 25% en sintomatología depresiva severa, emergen cuadros de
taquicardia, preocupación anticipatoria, abulia, profunda tristeza y pérdida de
sentido personal. Estos factores disminuyen la concentración, merman la
motivación para el estudio y debilitan la capacidad de proyectar metas
académicas.
3.El aula como
epicentro de violencia entre pares: El 27,8% de los adolescentes sufrió alguna
forma de intimidación o acoso. El hostigamiento presencial (22,2%) superó al
virtual (15,6%) y tuvo como principales autores a compañeros de la misma
escuela (34 menciones), motivado por la apariencia física (12,3%). A esto se
añade que el 21,7% padeció la difusión no consentida de información privada,
imágenes o chats (doxeo), fracturando el clima de confianza indispensable para
el aprendizaje.
4.Hábitos de
vida y tiempo pedagógico: El consumo de riesgo de alcohol según tamizaje
AUDIT-C alcanza al 25,5%, con un 14,6% que experimentó pérdidas de memoria
(blackouts) y un 7,5% que sufrió lesiones o consecuencias negativas. Sumado al
uso problemático de redes sociales (26,9%) y la incursión en apuestas virtuales
(25%), estas conductas alteran los ritmos de descanso y la atención sostenida,
en un contexto donde el 66,5% de los chicos asiste a escuelas de jornada
completa y el 70,6% asume tareas domésticas en sus hogares.
Poner en valor
la fortaleza subjetiva: los recursos vitales de la juventud calingastina
Lejos de una mirada estigmatizante o reduccionista que pinte un escenario
puramente deficitario, el informe de Sa.M.A. destaca la notable coexistencia de
recursos de salud mental positiva y factores protectores en el departamento:
•Felicidad
sostenida: Casi dos tercios de los adolescentes (65,9%) reportaron elevados
niveles de felicidad actual.
•Optimismo ante
el futuro: El 61,8% mantiene una alta capacidad de proyección y esperanza hacia
su porvenir.
•Sentido vital:
Prácticamente la mitad de los participantes (48,8%) manifiesta un elevado
sentido en sus vidas, una fortaleza psíquica crucial para amortiguar crisis
vitales y amortiguar conductas de riesgo.
No obstante,
este entramado positivo coexiste con una soledad subjetiva que golpea al 48,3%
de los estudiantes, lo que evidencia que, a pesar de sus proyectos y deseos,
muchos jóvenes sienten una profunda carencia de soportes de escucha o
contención en su entorno cotidiano.
La escuela como
territorio seguro de escucha y detección temprana
Una de las conclusiones pedagógicas e institucionales más valiosas del
relevamiento es que el ámbito educativo es un espacio seguro y estratégico para
hablar de salud mental. Durante la jornada de relevamiento, el dispositivo
actuó en casos puntuales como un catalizador emocional: estudiantes que se
acercaron voluntariamente a dialogar con los profesionales y situaciones de
conmovilización que pudieron ser contenidas de forma inmediata gracias al
trabajo conjunto entre docentes y agentes de salud.
Indagar sobre
estas problemáticas no genera el malestar, sino que rompe el tabú, permite
dimensionarlo con evidencia científica territorial y brinda una vía formal para
que el sufrimiento silencioso encuentre amparo profesional y comunitario.
Calingasta marca así una hoja de ruta para que las políticas públicas
provinciales diseñen circuitos de acompañamiento integrales antes de que el
malestar derive en situaciones de crisis.
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