La educación argentina perdió terreno en América Latina y cayó al séptimo puesto
Aunque el 97% de los adolescentes asiste a la escuela, apenas el 19% cursa el año que le corresponde y alcanza los conocimientos básicos de Lectura y Matemática. El país perdió posiciones en el ranking latinoamericano y quedó por debajo de otras naciones de la región.

Argentina presenta una de las tasas de escolarización adolescente más altas de América Latina, pero ese dato no se traduce en buenos resultados de aprendizaje. Según el Índice de Resultados Escolares en América Latina, elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación, el país ocupa el séptimo lugar entre nueve naciones evaluadas cuando se analiza si los estudiantes llegan a los 15 años en tiempo y forma.
El informe expone una brecha entre la asistencia a las aulas y los conocimientos adquiridos. Si bien el 97% de los adolescentes de esa edad concurre a la escuela, solo 19 de cada 100 están en el curso que les corresponde y cuentan con los saberes básicos esperados en Lectura y Matemática.
La situación empeoró en comparación con 2009, cuando 26 de cada 100 jóvenes alcanzaban esas dos condiciones. Esto representa una caída de siete alumnos por cada centenar en poco más de una década.
Para elaborar el indicador, se consideran tres aspectos de la trayectoria educativa: la asistencia escolar, la continuidad en el año correspondiente y el nivel de aprendizaje. En este último punto, se toma como referencia el nivel 2 de las pruebas PISA en Lectura y Matemática.
Sol Alzú, analista de Argentinos por la Educación, explicó que el primer aspecto mide cuántos adolescentes de 15 años están efectivamente escolarizados. Para ello, se utilizan datos de las encuestas de hogares, que muestran que el 97% asiste a clases.
Sin embargo, la cifra disminuye al considerar la trayectoria escolar. Del total de adolescentes escolarizados, el 79% cursa sin sobreedad, es decir, sin haber repetido, ingresado tarde al sistema o interrumpido su escolaridad. En contrapartida, el 21% presenta sobreedad, una de las tasas más elevadas de la región: Argentina ocupa el sexto lugar en este indicador.
La mayor caída se registra al incorporar los resultados académicos. De cada 100 adolescentes que asisten a la escuela, solo una parte logra avanzar sin retrasos y alcanzar, al mismo tiempo, los conocimientos mínimos establecidos para su edad. Al cruzar todas las variables, apenas 19 cumplen con los requisitos.
El problema también se refleja en las trayectorias desde el inicio de la educación primaria. De acuerdo con los datos mencionados en el análisis, de cada 100 chicos que comienzan primer grado, solo 50 llegan a la secundaria en tiempo y forma. Las dificultades que aparecen en los primeros años pueden acumularse y profundizarse durante el resto del recorrido educativo.
El lugar de Argentina frente a otros países de América Latina
El ranking regional es encabezado por Uruguay, con el 35% de sus estudiantes de 15 años en tiempo y forma, seguido por Chile, con el 34%. Más atrás aparecen Brasil, con el 25%, y Perú, con el 23%. Argentina queda por debajo de estos países y solo supera a Ecuador, con el 14%, y Paraguay, con el 7%.
El país también retrocedió en la comparación histórica: pasó del segundo al séptimo puesto regional y, según el informe, es el único de los países relevados que perdió posiciones en todas las mediciones realizadas entre 2012 y 2025.
La comparación económica tampoco alcanza para explicar por completo los resultados. Argentina se ubica por detrás de Uruguay y Chile, que tienen un PBI per cápita más alto, pero también queda relegada frente a México, Colombia, Brasil y Perú, países con un producto por habitante menor.
“Hay una relación, no la negamos, entre este índice y la riqueza de los países, pero no es tan directa”, señaló Alzú. En ese sentido, agregó que, por el nivel de PBI per cápita argentino, “esperaríamos que los resultados educativos sean todavía mejores”.
Los datos ponen de manifiesto uno de los principales desafíos del sistema educativo argentino: lograr que la elevada asistencia escolar se traduzca en trayectorias continuas y aprendizajes efectivos, para que más adolescentes puedan completar cada etapa en el tiempo previsto y con los conocimientos necesarios.






